La iniciativa busca actualizar la carta magna fueguina con una mirada de futuro, orientada a los próximos 30 años, con eje en la modernización institucional, la reducción de privilegios y una mayor eficiencia del Estado.
El gobernador Gustavo Melella destacó que se trata de “una oportunidad única para construir una Constitución moderna, justa y acorde a las demandas de la sociedad actual”. En esa línea, remarcó que el proceso apunta a “terminar con privilegios históricos, ordenar el funcionamiento del Estado y garantizar reglas claras para todos”. “El 9 de agosto los fueguinos y vamos a comenzar a escribir una nueva etapa institucional.
Queremos una Constitución que mire hacia adelante, que sea más transparente, más ágil y que recupere la confianza de la gente”, afirmó el mandatario. La reforma contempla una serie de ejes centrales que buscan transformar el funcionamiento político y administrativo de la provincia: Uno de los pilares es terminar con los privilegios dentro de la política.
La iniciativa impulsa la eliminación de cargos vitalicios y la revisión de los esquemas salariales, con el objetivo de reducir desigualdades y garantizar mayor transparencia en la función pública, reafirmando su carácter de servicio a la comunidad.
A su vez, se propone establecer reglas claras y equitativas para todos los cargos electivos, fijando un límite de dos mandatos consecutivos. Esta medida busca consolidar la alternancia democrática, promover la participación y evitar la permanencia prolongada en el poder. La modernización del Estado también ocupa un lugar central. A través de la digitalización de procesos administrativos, se apunta a reducir la burocracia, agilizar trámites y facilitar la vida cotidiana de los ciudadanos, avanzando hacia un modelo de gestión más eficiente y accesible.
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