Ahora sí, empieza a latir distinto. No es un partido más, no es una lista más: es la antesala del Mundial. Y como buen director de orquesta, Lionel Scaloni afinó detalles y soltó una convocatoria que mezcla certezas, apuestas y ese condimento que tanto le gusta al hincha: la sorpresa.
La nómina, pensada para el último tramo de preparación, tiene nombres que ya son bandera. Ahí está Lionel Messi, claro, capitán, emblema y faro. Lo acompañan piezas clave del andamiaje campeón como Emiliano Martínez, Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister. La columna vertebral sigue firme, como para no andar tocando lo que funciona.
Pero en toda lista mundialera siempre hay lugar para el “¿y este?”. Y ahí aparecen nombres que sacuden un poco la modorra futbolera: Tomás Palacios y Gabriel Rojas se meten en la conversación grande, con la chance de demostrar que el sueño no es solo para los de siempre.
También asoman jóvenes con hambre, de esos que corren como si el Mundial empezara mañana: Valentín Barco, Máximo Perrone, Gianluca Prestianni y José Manuel López. Aire fresco para un equipo que no quiere dormirse en los laureles.
El ensayo será con Guatemala, en un amistoso que tiene más de examen final que de trámite. Porque acá no se viene a pasear: se viene a convencer. Cada minuto cuenta, cada pase pesa y cada error… bueno, mejor que pase ahora.
La sensación es clara: Argentina no arranca motores, porque ese motor ya está encendido desde hace rato. Lo que hace es calentar las piernas, ajustar la máquina y mirar de reojo el calendario, que cada vez asusta menos y seduce más.
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